
En 1761 el infante Don Luis, el hermano del Rey Carlos III construye lo que hoy se conoce como el Palacio de Boadilla. En él deposita gran ilusión, lo decora y llena de preciosas colecciones, pasan por él artistas y músicos de renombre como Goya y Boccherini. A Don Luis no le permiten casarse, por suponer esto una amenaza para la descendencia del trono, pero cuando por fin se lo permiten, una de las condiciones es que deje el palacio de Boadilla y se aleje de la corte. El palacio se mantiene cerrado durante años, y aunque él pedirá pasar allí los últimos días antes de su muerte, se le negará su deseo. A finales del siglo XIX el palacio vuelve a abrirse albergando fiestas y cacerías, con la guerra se convierte en cuartel y posteriormente en una escuela para niñas que dependerá del auxilio social hasta 1973. En el palacio vivieron y estudiaron cientos de niñas, ahora conocidas como «las niñas del palacio». Estas volvieron a reunirse 40 años después en el mismo palacio, que hoy alberga turistas y eventos de todo tipo.
Este microrrelato se inspira en su historia.
In 1761, Don Luis, the brother of King Charles the III of Spain, built what we know today as Palacio de Boadilla. He had great enthusiasm for it, he decorated it and filled it with precious collections, and invited great artists and musicians such as Goya and Boccherini. Don Luis wasn’t allowed to marry, as this would pose a threat to the throne. But as he insists, Charles III finally will allow it, one of the conditions being that he leaves the Boadilla palace and moves away from the court. The palace is kept closed for years. Don Luis will ask to spend there his last days, but his wish will be denied. At the end of the 19th century, the palace reopened hosting parties and celebrations, during the war it became a hospital, and later on a school for girls carried by the nuns of social assistance until 1973. Hundreds of girls lived and studied in this palace, these are known today as "palace girls". They would meet again 40 years later in the same palace, which today hosts tourists and events of all kinds.
This short story is inspired in that history.
La Espera de Palacio
- Shhh… ¡No hagas ruido!
- No creo que pueda evitar algún quejido a mis años. ¿A dónde vas?
- Me voy.
- Ah, muy bien…
- Llegaré hasta los jardines cuando las monjas terminen la guardia. Saldré corriendo hasta las puertas de la finca en cuanto vea el coche de Enrique.
Marina ojeaba por mi ventana nerviosa, con una carta en la mano y una maleta a los pies. No dije nada, pero ella continuó.
- Estoy cansada de estar aquí, no te ofendas.
- Tranquila.
- Él me quiere, tu no sabes lo que es eso. Quiere sacarme de aquí, llevarme a bailar los domingos y que tengamos una familia.
- He tenido mis placeres- repliqué- y no he conocido a Enrique pero sí he tenido amor. Un hijo de la realeza quería que pasásemos los últimos años de su vida juntos y morirse aquí conmigo.
- ¿Y…?
- Y que no pasó. Su hermano no quería que viviese conmigo. Suponía una amenaza. Y él aceptó para poder estar junto a su familia.
- Lo siento.
- ¿Por qué?
- Debes odiarles, tantos años manteniéndos separados.
- Creo que al principio si me enojé… pero él me quería Marina. No tengo duda de ello. Todo lo que soy, lo que poseo, todos los artistas y músicos que han deambulado por mis pasillos, vosotras.. todo eso, fue por él. La única pena que tengo es de esos años que pasé esperando vacía, sin dejar que entrase nadie más.
- Ya… - Contestó una Marina ausente, mientras un coche cruzaba el horizonte sin detenerse.
- Las cocineras han preparado pasta para mañana.
- Vaya… quizás… podría quedarme un par de días más. ¿Si viene Enrique me avisarás?
- Pues claro.
Marina volvió a entrar a su habitación, terminó sus estudios. Enrique no vino. Pero vino otro mejor. Pasaron los años y volvieron a visitarme.
Tengo suerte, me visita mucha gente, me cuida mucha gente.
The Palace’s Await
- Shhh… Stop making noise!
- I don't think I can’t help some squeaking and creaking at my age. Where are you going?
- I am leaving.
- Oh, I see, very good...
- I'll cross the gardens when the nuns are done with night duty. And then I'll run to the gates as soon as I see Henry's car.
Marina looked nervously through my window, a letter in her hand and a suitcase at her feet. I didn't say a word, but she continued.
- I'm tired of being here, no offense.
- None taken.
- He loves me. He wants me to get out of here, take me dancing on Sundays, start a family together, you don't know what that is.
- I have had loves of my own - I replied - I haven’t met Henry but I’ve had love. Once, a royal son wanted for us to spend the last years of his life together and die here with me.
- And…?
- And it didn't happen. His brother didn't want us to live together. It was a threat to the throne. And he accepted to live far away so he could have a family of his own and be with them.
- I am sorry.
- Why?
- You must hate them, so many years keeping you apart, you should never be kept apart from the love of your life.
- I think that I was angry at first… but he loved me, Marina. I have no doubt about it. All that I am, all that I own, all the artists and musicians that have wandered through my halls, you…all of it, was because of him. The only sorrow I feel is from those years I spent empty waiting around, not letting anyone in.
- I see… - Marina replied vaguely, her eyes empty, focused on a car that crossed the horizon, but didn’t stop.
- Tomorrow there will be pasta for lunch.
- Really?…ah… you know, maybe…maybe I could stay a couple more days. If Henry comes by, will you let me know?
- Of course.
Marina crossed my gates back to her dorm and finished her studies. Henry never showed up. But somebody else did. Years passed by and they visited.
I am lucky, many people visit me, many people take care of me.
Este relato fue realizado para el concurso de microrrelatos del Palacio de Boadilla en Octubre de 2022.
This short story was made for the story contest by Boadilla Palace in October 2022.